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Encuentros de Meditación en la Naturaleza

El fin de semana 3 y 4 de febrero compartí y disfrute de dos días del “Encuentro y Meditación en la Naturaleza en La Badía”, organizado por el centro de meditación Vipassana Dhamma Sati.

Los encuentros de Meditación, nos permiten compartir, sociabilizarnos con otras personas, disfrutar de las prácticas meditativas, y estar dos días en contacto con la naturaleza para desconectar de la ciudad y de las prisas o agobios del día a día. Practicamos varias meditaciones guiadas: caminando, sentados a orillas del rio Alberche, en silencio.

Quiero compartir la experiencia de la práctica que realicé: El Escaneo Corporal (dirigir la atención y la respiración al cuerpo, desde los pies recorriendo el mismo hasta la cabeza).

En primer lugar, indicar que la clave al hacer una meditación, es estar presente, vivir la experiencia, ya que es la única forma de contactar conmigo, escucharme y verme.

Esta meditación, el Escaneo, me aquieta y me gusta porque es ir al detalle sintiendo todo el cuerpo, y al centrarme en la práctica consigo estar tan conectada que “me permito Ser”.

¿Qué quiero decir?

Que más allá de esos nervios iniciales o pequeña inquietud que se sienten al saber que hay 25 personas mirando y escuchando, todo cambia al prestar la atención a las sensaciones del cuerpo.

Ahí es donde me doy cuenta que no hay éxito ni fracaso, y tampoco la necesidad de alcanzar ningún estado, sólo permitirme estar presente y dejar que las cosas sean tan cual son… y en mi caso, fue disfrutar mucho de la práctica, de la meditación, para permitirme Ser… fue algo mágico que me conectó con la energía del grupo y me salió de forma natural “dejarme llevar”, expresar lo que en ese momento salía de mi interior más profundo y fue dar las Gracias.

La Gratitud, que me permite abrirme a la alegría, a la abundancia y desde ahí, dejar que la vida fluya.  Recordé en ese momento las frases de gratitud que tengo interiorizadas de John Kabat-Zinn:

Gracias por este cuerpo que vive

Gracias por el aire que respiro

Gracias por poder experimentar esta maravillosa vida

Gracias por tener la capacidad de pensar

Gracias por poder sentir afecto hacia otros

 

Me di cuenta al finalizar que en nuestros rostros se reflejaba una sonrisa y una sensación de bienestar que compartimos entre todos.

La importancia de practicar Mindfulness y Compasión de forma conjunta

Descubriendo el vínculo entre la atención plena y la capacidad para perdonarse a uno mismo.

Por Javier García Campayo (Psiquiatra, investigador, docente universitario y escritor)

En la tradición budista, Mindfulness y Compasión se consideran las dos alas del pájaro de la sabiduría, y se piensa que ambas son imprescindibles para poder volar, por lo que se practican de forma conjunta y se refuerzan mutuamente.

Para practicar la Compasión es necesario Mindfulness, porque tenemos que poder tomar conciencia del sufrimiento propio y del de los otros, sin juicio, apego o rechazo, para sentir compasión hacia la persona que sufre.

Pero, por encima de todo, para realizar las prácticas de Compasión hacen falta unos niveles mínimos de atención que se obtienen con la práctica de Mindfulness (García Campayo y Demarzo, 2015).

Algunas de las primeras prácticas de Compasión, como por ejemplo el Mindfulness en la respiración compasivo y body scan Compasivo, pretenden ir desarrollando Mindfulness y disminuir el vagabundeo de la mente, mientras se asocia con una actitud compasiva de base.

El VÍNCULO ENTRE MINDFULNESS Y LA COMPASIÓN

Se sabe que la práctica de Mindfulness representada por los dos principales protocolos de intervención desarrollados, el programa Mindfulness-Based Stress Reduction (MBSR) (Birnie y cols, 2010) y el programa Mindfulness-Based Cognitive Therapy (MBCT) (Kuyken y cols 2010), aumentan la Compasión. En estos programas no se enseña específicamente Compasión, pero se envían mensajes implícitos sobre la importancia de ser compasivo y amable con uno mismo y sus procesos mentales cuando se habla de la actitud compasiva, elemento que es nuclear en la práctica de Mindfulness.

Sin embargo, cuando se asocian las dos intervenciones, la terapia de Compasión le aporta al Mindfulness la conjugación con los procesos mentales que están detrás del compromiso social de intentar que el mundo sea mejor, y del compromiso individual de establecer vínculos de apego y afecto cuando estamos sufriendo.

La Compasión es un concepto más amplio que el de Mindfulness y, de hecho, los estudios apuntan a la posibilidad de que sea un tratamiento más efectivo que el Mindfulness en algunas patologías específicas, como por ejemplo la depresión (y en trastornos relacionados con la autoimagen, la culpa y la autocrítica), además de en las intervenciones centradas en aumentar el bienestar psicológico en sujetos sanos.

LAS DIFERENCIAS ENTRE AMBAS PRÁCTICAS

Centrándonos en la psicobiología que da pie al Mindfulness y la Compasión, existen grandes diferencias entre ambas prácticas.

Mientras que los procesos mentales más vinculados al Mindfulness generan una forma de metacognición y regulación de la atención relacionada con la actividad de las regiones medias prefrontales y es por tanto un logro evolutivo reciente (Siegel 2007), la compasión es mucho más ancestral, y va ligada al sistema de cuidado de los mamíferos.

Involucra a sustancias como la oxitocina y otras hormonas relacionadas con el sentimiento de apego seguro, y también a sistemas y redes neuronales vinculados al amor y la afiliación (Klimecki y cols 2013). La siguiente tabla resume lo que aporta cada una de las dos terapias.

APORTACIONES ESPECÍFICAS DE LAS TERAPIAS DE MINDFULNESS Y COMPASIÓN

  • PREGUNTA DESDE MINDFULNESS: ¿Cuál es la experiencia aquí y ahora?
  • PREGUNTA DESDE LA COMPASIÓN: ¿Qué necesitas ahora para sentirte bien y disminuir el sufrimiento?
  • OBJETIVO DEL MINDFULNESS: Tomar conciencia de la experiencia real y aceptar su naturaleza.
  • OBJETIVO DE LA COMPASIÓN: Reconfortar al sujeto ante el sufrimiento, entendiendo que el dolor primario es consustancial al ser humano.

RIESGO DE CADA TERAPIA SI NO LA EQUILIBRA CON LA OTRA:

  • RIESGO DEL MINDFULNESS: Aceptar el malestar del sujeto, olvidándose de sus necesidades, centrándose exclusivamente en la experiencia. Eventual ausencia de motivación y actitud ética y compasiva hacia uno mismo y hacia el mundo.
  • RIESGO DE LA COMPASION: No aceptar la experiencia del sufrimiento primario (que es inevitable y consustancial a la naturaleza humana). No centrarse en el aquí y ahora, en la naturaleza real de las cosas, y centrarse exclusivamente en buscar sentirse mejor en el futuro.

A MODO DE CONCLUSIÓN

La experiencia de la Autocompasión puede parecer paradójica: por un lado se experimenta el sufrimiento presente con aceptación, pero a la vez se pretende disminuir el sufrimiento futuro.

Ambos objetivos no son incompatibles, sino complementarios: el primero (la aceptación Mindfulness de la experiencia del sufrimiento) es el reconocimiento de la naturaleza humana, y el segundo es el camino a seguir (Compasión) ante la realidad del primero.

Acompañamiento con sonido

Todo en el Universo está en un estado vibratorio, aunque no sea percibido por nuestros ojos. Todos los reinos están vibrando y la materia está en continuo movimiento, la diferencia está en la velocidad de su vibración.

Las personas también estamos vibrando continuamente y podemos comprobar la influencia de las vibraciones de los demás seres humanos. Percibimos cuando alguien está tenso, cuando está enfadado, cuando hay ternura, miedo o alegría.

Cada ser humano tiene una vibración específica que la hace única y especial. Cuando está afinada en su frecuencia personal, la persona está en armonía consigo misma y con su entorno.

El filosofo alemán Rudolf Steiner decía que la enfermedad física era como un piano desafinado.

Nosotros trabajamos con esta idea y ofrecemos un acompañamiento con el sonido para re-establecer la armonía a través de la vibración para que la persona vuelva a afinarse con su vibración personal.

Para este fin trabajamos con los sonidos armónicos por su influencia natural en la restauración de los diferentes sistemas, físico, emocional, psicológico y energético.

Trabajamos con instrumentos de diferentes tradiciones como el didgeredoo de Australia, cuencos tibetanos, cantos armónicos e instrumentos de origen Turco como el Ney (flauta de caña) y Rebab (viola de arco frotado de Asia Central).

Ofrecemos sesiones individuales de acompañamiento en procesos de desarrollo personal y sesiones grupales.

¿Quieres probarlo?

www.RaEgyptianyoga.com

Yoga Integral

El Yoga Integral es un método multidisciplinar en el que se integran diferentes tradiciones espirituales, como son El yoga de India Ha-Tha  y Raja Yoga, el Yoga Egipcio y el Yoga Chino (Kung-Fu, Nei-Chia estilo interno y Chi-Kung).  La síntesis de estas tres grandes formas de yoga  inscribe el mensaje de fraternidad y universalidad de las diferentes tradiciones.

El Yoga Integral permite al prácticante beneficiarse plenamente de las ventajas que aporta cada uno de los caminos y evolucionar con total seguridad en el plano físico, emocional, mental y transcendental.

Ha-Tha Yoga  (HA: Sol, THA: Luna), unión dentro de nosotros de las  fuerzas positivas y negativas para equilibrarlas y unificarlas. La práctica del Ha-Tha yoga nos da un equilibrio con nuestro entorno y con uno mismo. La respiración consciente sobre el cuerpo y la mente, la práctica de Asana o posturas, aporta un estado de equilibrio interior. Llegamos después al Raja- Yoga donde practicamos ejercicios muy sencillos de concentración a la vez que eficaces.  

Yoga Egipcio,  es un yoga dinámico, método de reeducación del sistema musculo esqueleto y sistema respiratorio. Es una técnica de auto-manipulación de la columna vertebral equilibra los hemisferios cerebrales. Captamos las energías terrestres y celestes para auto-tratamiento. Es un yoga que no necesita de gran flexibilidad y que está recomendado para todo tipo de personas.

Kung-Fu estilo interno Nei-Chia, sistema antiguo de sanación, basado en la contracción y relajación. Actúa principalmente sobre la musculatura y las vísceras.  Al estar muy atentos a la intensidad de las contracciones potenciamos la capacidad de concentración y memoria. Fortalece tendones, ligamentos y recuperación de traumatismos.  El Kung-Fu es una escuela de meditación que insiste en meditar en la actividad así como en la inactividad para desarrollar “la presencia en el presente”

Dentro del Yoga Chino encontramos el  Chi-Kung que es una técnica de control de la energía.  “Chi” se refiere a la energía vital. Es similar al termino indio “prana” o energía sutil. Movimiento  energético libre y armonioso que lleva al practicante a encontrar salud y vitalidad. Esta disciplina no requiere de una flexibilidad especial y tiene buen acogimiento en personas mayores o movilidad reducida.

El Yoga Integral está recomendado para todo tipo de personas, para deportistas hasta personas de la tercera edad o movilidad reducida, ayuda a la recuperación de lesiones físicas y trastornos de origen nervioso, como la ansiedad y la depresión nerviosa.  Ofrecemos una serie de técnicas muy sencillas y eficaces para la aplicación del Yoga en la vida cotidiana.

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TERAPIAS ALTERNATIVAS. EL MÉTODO TEA

mafalda

“¿No será que esta vida moderna está teniendo más de moderna que de vida?”

Mafalda.

La ingeniosa y sabia Mafalda nos regala una sentencia que define el que quizá sea el mal más extendido de nuestros tiempos: el ritmo acelerado que imprimimos a nuestros días. Una prisa endémica que nos aboca al olvido de nosotros mismos, nos roba paz, nos incomoda sin saber exactamente por qué estamos incómodos. Y si sólo fuera eso… Porque entonces hace su aparición el tan traído y llevado (y temido) estrés, ese cajón de sastre al que se atribuye la más variada sintomatología tanto emocional (ansiedad, tristeza, apatía…) como física (aquí la lista se amplía por cada parte del cuerpo que nos duele o enferma.

El estrésssss, ese maldito agujero negro que absorbe nuestra energía. Luchamos contra él, nos resisitimos, como el salmón que nada contracorriente, pero esa lucha es contraproducente porque nos desgastamos en ella. Y entonces vamos poniendo parches, tiritas en forma de píldoras que alivian sólo lo superficial y tan sólo momentáneamente. Remedios de urgencia que mitigan los síntomas indeseados pero NO curan el trastorno que nos aqueja. Y aquí está la clave: es la raíz de la dolencia la que se ha de enfrentar, no sus manifestaciones.

Conviene señalar al respecto un dato interesante y, aparentemente, paradójico. En esta vida “moderna”, la nuestra, se está observando un creciente resurgimiento del deseo de volver a la sencillez, a lo pausado, a lo natural.

Por una parte, se viene extendiendo desde hace tiempo el consumo de los llamados remedios naturales, aquellos recabados de la sabiduría antigua, cuando el contacto entre el hombre y la Naturaleza era estrecho, fluido y espontáneo. Convenientemente adaptados a estos tiempos, están cada vez más solicitados y se van popularizando en el mejor sentido del término.

Por otra se percibe también una progresiva tendencia a “escucharnos”, a ponernos en contacto con nuestro interior, con las emociones, deseos, rechazos que albergamos e incluso acumulamos desde ni se sabe cuándo. En definitiva: a conocernos, a retornar a lo que realmente somos y hemos sido, ese estado que ha ido quedando sepultado por elementos más o menos adulterados o ficticios.

A este reclamo creciente de bienestar físico y emocional responde que lo que se engloba con el nombre de terapias alternativas. Y alguien se preguntará: “¿Alternativas a qué?”. Pues, sencillamente, a la medicina de siempre, la convencional, científica, empírica o como prefiera adjetivarse. En cualquier caso, es bueno matizar que ambas ramas (la convencional y la alternativa) pueden ser complementarias según elecciones personales, naturalmente.

Lo esencial para comprender este tipo de terapias es que afrontan la dolencia como la manifestación física de un malestar más profundo que el meramente visible o verificable empíricamente. Se trata de bloqueos emocionales, conflictos no resueltos, anhelos reprimidos, carencias… Todo un catálogo de afecciones negativas que protestan en algún momento y a las que debemos prestar atención. Por mucho que las solapemos, de una manera u otra, antes o después, acabarán aflorando.

Por ello es tan valiosos lo que estas terapias ofrecen y cómo abordan la curación. Consiste en considerar al ser humano como un TODO integrado por cuerpo, mente y espíritu. Y saber que para alcanzar ese anhelado bienestar o serenidad o paz es preciso que estas tres partes estén equilibradas. De ahí el término “holístico” que define también a este tipo de terapias. Holístico proviene del vocablo inglés “whole”: completo, entero. Las terapias holísticas abordan la curación atendiendo y entendiendo al ser humano como una totalidad, sin desdeñar o dar priorida a ninguna de sus manifestaciones sobre las otras.

El método TEA es una modalidad alternativa integrada por tres formas de terapia a su vez, las cuales se refuerzan y complementan entre ellas. El nombre tiene doble procedencia. Por una parte es acrónimo de las tres terapias reunidas y, por otro, un guiño al nombre de GalaTEA, el centro donde se imparten.

La T alude a la Terapia Floral (Flores de Bach o Esencias Florales) que se centra en la emociones y su íntima relación con el síntoma físico.

La E es la Energía Reiki, la Energía Vital Universal que, al entrar en contacto con la intrínseca de cada uno (mediante la imposición de manos del terapeuta) equilibra, relaja y favorece la sintonía con nuestro entorno.

La A se refiere al Análisis Astrológico que proporciona pautas destinadas a profundizar en el autoconocimiento y la comprensión de las circunstancias de nuestra vida al establecer un enfoque psicológico de las condiciones energéticas presentes en nuestro cielo durante el nacimiento.

En suma, un acercamiento completo y, por ello, efectivo a las afecciones y dolencias que puedan aquejarnos. En sucesivas entradas se irá detallando en qué consiste cada una, cuáles son sus orígenes y de qué manera alivian y curan.

!flor de la vida

En Galatea, tenemos previsto organizar en breve un encuentro a modo de presentación del método TEA al que estáis invitados y del que puntualmente tendréis noticias.

¡Nos vemos en  el próximo! Entretanto son bienvenidos comentarios y sugerencias por vuestra parte: compartir es siempre enriquecedor y divertido…

 

Flores de Bach y 7 consejos para volver al trabajo después de las vacaciones

Las vacaciones no son un lujo sino una absoluta necesidad” Mario Alonso Puig

Llega el mes de Agosto y deseamos tener las vacaciones para desconectar por completo de la rutina, liberarnos del estrés, recargar las pilas, olvidarnos unas semanas del día a día, quitarnos el reloj y permitirnos esos pequeños placeres que se hacen grandes para nuestro estado de ánimo, tan sencillos como leer un libro, estar mas tiempo con la familia, tomar unas cervezas…

El verano es especial, teniendo en cuenta que es la época en la que los niños disfrutan sus vacaciones más largas, siendo el periodo con mayor numero de horas de luz natural y con mejor clima que nos posibilita hacer actividades al aire libre.

Inevitablemente, llega Septiembre, y es el momento de regresar al trabajo; a lo de siempre, a la rutina y esto nos puede afectar de tal forma que, al volver, podemos caer en el llamado síndrome post vacacional, en el que se pueden presentar algunos síntomas característicos que se pueden  mejorar con la toma de las flores de Bach.

                                LAS ESENCIAS FLORALES

Las Flores de Bach, reconocidas por la Organización Mundial de la Salud, son preparados naturales de flores silvestres, cuyas propiedades terapéuticas fueron estudiadas por el médico Edward Bach, quien descubrió que 38 plantas poseían un potencial energético capaz de transformar los estados emocionales negativos en la persona, tales como cansancio, tristeza, ansiedad, depresión, culpa, inseguridad, nostalgia, complejos, miedos… en positivos.

                                SINDROME POSTVACACIONAL

En realidad es un concepto amplio que describe una incapacidad de adaptación al trabajo tras la finalización de las vacaciones.

Esta inadaptación conlleva una serie de síntomas en forma de desequilibrios físico-psíquicos (reacciones), que suelen remitir al cabo de dos semanas en algunos extremos, siendo lo habitual que remitan a los pocos días.

SINTOMAS Y FLORES DE BACH

Nogal: ayuda a adaptarse a los cambios. Cuando aparece una resistencia para vivir en el presente.

Rosa Silvestre: para esa pereza, desidia, falta de interés y de energía que desemboca en triste resignación.

Madreselva: si hay nostalgia de las vacaciones que son el pasado y que impide ver y disfrutar del aquí y del ahora.

Hojaranzo: para el cansancio mental y agobio al pensar en la vuelta, que  hace estar mentalmente sobrecargado. “solo de pensar en el lunes y en lo que tengo que hacer, ya estoy cansado”.

Genciana: si hay tristeza, abatimiento y una sensación de debilidad generalizada, con dolores musculares y fatiga ante esfuerzos menores y pérdida de fuerza y apetito.

Agrimonia: si hay molestias estomacales, con náuseas, sensación de nudo en el estómago, y otras de diversa localización como sensación de ahogo.

Impaciencia: si, al estar nerviosos e irritables pueden aumentar las discusiones y discrepancias con los demás.

Castaño blanco: ayuda a dormir por la noche y estar relajados.

Clemátide: si durante el día uno se encuentra distraído, ausente en el trabajo y con dificultad de concentración.

                              CAUSAS DEL SINDROME

Aquí tenemos que decir que el desajuste horario es la principal causa, seguida del cambio en el ritmo diario y en los ciclos, cambio en las comidas y sobre todo, en nuestra actividad social relacional.

La esencia floral Scleranthus es la que nos va a ayudar a recuperar el ritmo y haces los ajustes necesarios al día a día y a los horarios.

La Genciana, para el sentimiento de desagrado y visión negativa de lo que acontece a nuestro alrededor, siendo una esencia que nos da ánimos y capacidad para superar y resolver los problemas.

 

7 CONSEJOS PARA VOLVER AL TRABAJO DESPUES DE LAS VACACIONES

Debemos reconocer que el entorno de trabajo es un elemento fundamental junto a la percepción que de dicho entorno tenemos. Necesitamos prepararnos para hacer más llevadero el regreso y al hacerlo, mantener una comunicación fluida con jefes, colaboradores y compañeros.

Estos 7 consejos nos ayudarán a hacer más fácil la vuelta al trabajo después de las merecidas vacaciones.

1.- Organización. Una vez que el fin de las vacaciones está próximo, no dejar todo para última hora, sino regresar tres o cuatro días antes e ir adaptando nuestro ritmo al habitual.

2.- El trabajo se queda en la Oficina. Ya en nuestro puesto de trabajo, comenzar de manera gradual, siendo conscientes de que nuestro rendimiento irá creciendo en un par de días, y no llevar trabajo a casa esto quitaría la magia de las vacaciones.

3.- Actitud Positiva. Retomar la vuelta al trabajo con una actitud positiva, con visión de reencuentro con la normalidad, será la meta en los primeros días sin tratar de alargar este proceso inútilmente.

4.-Cultivar el mundo interior. Hay muchísimas maneras de hacerlo: meditar, leer, estudiar, dar rienda suelta  a la creatividad…., elige la que más se adecue a tu personalidad y gustos.

5.- Equilibrio cuerpo y mente. Haz ejercicio físico, lleva una dieta equilibrada y duerme siete u ocho horas al día.

6.-Fomentar las relaciones sociales. Cada vez está más demostrado, que las personas que tiene mejores relaciones sociales, son más felices e incluso viven más años.

7.-Y sobre todo, disfrutar del aquí y ahora. No es necesario esperar a pasarlo pasar bien solo durante las vacaciones.

Como decía Voltaire con respecto al trabajo, “es una forma de ganarse la vida que nos proporciona la oportunidad de ser útiles a la sociedad a la que pertenecemos”.

¡¡Feliz regreso de vacaciones!!

 

HISTORIA DE LA ASTROLOGÍA. ORÍGENES

“La Astrología es una ciencia y contiene el conocimiento que nos ilumina. Me enseñó mucho y le debo mucho. Las pruebas geofísicas descubren el poder de las estrellas y los planetas en relación con la Tierra. A cambio, la Astrología lo confirma. Por eso, la Astrología es un elixir para la Humanidad.”

Albert Einstein

Conocer la génesis de las cosas quizá no sea determinante para su entendimiento (ateniéndonos, claro está, a un nivel racional, no intuitivo) pero sí favorece esa comprensión. En la actualidad, todo el mundo sabe qué es la Astrología. Pero el conocimiento que tiene de ella el gran público es, en general, superficial.

Para la mayoría de la gente, la aplicación y el significado de la Astrología no van más allá de la lectura de los horóscopos de las revistas y diarios o de cualquiera de las webs que abundan en la red. Y esta lectura, además, suele juzgarse a menudo desde cierta distancia y/o escepticismo e incluso la nula credibilidad que se otorga a estas predicciones.

Sin embargo, la Astrología es una ciencia antiquísima, tanto como la misma Historia, y se asienta sobre unas bases que son totalmente ajenas a esos tintes arbitrarios que le otorga el común de las personas. De hecho, la Astrología enlaza desde sus inicios con el afán de trascendencia que ha acompañado al ser humano desde que se hizo consciente de la finitud de la vida terrenal y de la vastedad del Universo.

La palabra “astrología” proviene del griego clásico y significa “doctrina de los astros”. Es decir, sustenta la teoría de una correspondencia entre el nivel planetario y el terrestre.

Naturalmente, es difícil establecer un comienzo concreto. Pero es unánime entre los historiadores el  fijar sus inicios en Mesopotamia por contar ya entonces con testimonios escritos. Como todos sabemos, la cronología establecida académicamente hace coincidir el inicio de la Historia con la aparición de la escritura (en este caso la cuneiforme) y ésta tuvo lugar en las tierras entre el Tigris y el Eúfrates (Mesopotamia: tierra entre dos ríos, en griego clásico) hacia el 4.000 a.C.

No obstante, mencionar que en ciertos hallazgos arqueológicos (datados durante la Edad del Bronce) es evidente la existencia de un culto al Sol y a la Luna en un contexto religioso o, al menos, mitológico.  La agrupación megalítica de Stonehenge es un claro ejemplo de ello y su correspondencia astrológica es menos tosca de lo que a primera vista pudiera parecer.

MESOPOTAMIA.

Indudablemente, es en el seno de la civilización mesopotámica donde se sientan bases sólidas y se pergeña el entramado de la Astrología como ciencia. Lo que entendemos por civilización mesopotámica abarca diferentes culturas cercanas geográficamente que, debido a las guerras y transacciones comerciales, acabaron fusionándose y alcanzaron su apogeo durante el Imperio Babilónico.

La condición politeísta de su religión (salpicada de augurios y sacrificios rituales) les impulsó a observar los movimientos de las estrellas y a identificar éstas con los dioses de su panteón. De hecho, la Astronomía afloró como ciencia matemática para sustentar las interpretaciones astrológicas puesto que éstas tenían una importante presencia en el mundo religioso, público y político.

Fue el famoso rey Hammurabi quien dio forma al Imperio en todos sus ámbitos, incluido el referido a la Astrología/Astronomía. Con él se constituye el calendario unitario de doce meses y se asignan los doce signos por mes. Asimismo, se comienzan a estudiar las fases de la Luna y el movimiento de los planetas. Y como instrumento preciso de cálculo surgen los primeros astrolabios.

En cuanto a los estudiosos de la materia, los astrólogos recibían una completa formación en los templos. Contaban con una consideración altísima: eran parte de los estratos intelectuales y religiosos superiores y entre sus cometidos estaba el de ser asesores del rey.

Hacia el siglo V a.C. tiene lugar el establecimiento del Zodiaco. Se dividió la elíptica (la franja por la cual transita el Sol a lo largo del año) en doce segmentos de igual tamaño y éstos, a su vez, en cuatro grupos de tres signos. También durante esta época se consignaron las llamadas “efemérides” que son los cálculos  detallados de los movimientos del Sol, la Luna y los planetas. Este cálculo permite la confección de horóscopos y pronósticos de una manera precisa.

EGIPTO.

La civilización egipcia difiere de la mesopotámica en el concepto y aplicación de la  Astrología, ciencia también muy presente en todos los ámbitos y que contaba asimismo con gran prestigio y predicamento en la sociedad.

Pero en el Imperio egipcio, a diferencia del babilonio, la práctica de la Astrología estaba vinculada a la magia y las ciencias ocultas y el Sol, más allá de un planeta estaba considerado como una fuerza divina (Ra).

ÉPOCA CLÁSICA: GRECIA Y ROMA.

Las pautas de la Astrología y la Astronomía en la época clásica se desarrollan a partir de las iniciadas y asentadas durante el Imperio Babilonio y reforzadas por la influencia de los filósofos y eruditos griegos, en especial los correspondientes a la época helenística.

GRECIA.

Platón aborda la Astrología desde la mística y su discípulo Aristóteles se inclina por aportar un matiz científico. Como vemos, dos de los filósofos más importantes de la Historia se ocuparon y consideraron las materias astrológicas como un asunto de enjundia y digno de un estudio serio. La influencia de estos dos patrones cosmológicos se prolonga hasta la astrología medieval y moderna e, indudablemente, contribuyeron a aumentar su prestigio como materia respetada.

Es interesante mencionar que este matiz filosófico y erudito se refleja, además, en una cuestión muy debatida en ese momento y que, aún ahora, es objeto de controversia: ¿Hasta qué punto está determinado nuestro destino? ¿Se puede conocer con antelación? ¿Qué fuerzas poderosas intervienen en ello?   Y la respuesta de las escuelas filosóficas es la siguiente: puesto que las partes del Cosmos están interrelacionadas, la correspondencia de los astros y de los hombres participa de esa relación. Para los filósofos griegos estaba fuera de toda duda que los astros influyen en el destino humano.

Y continuando con este devenir filosófico, la siguiente cuestión planteada sería: entonces, ¿qué libre albedrío corresponde al hombre si su destino viene marcado por los astros? La respuesta es sumamente interesante (aunque rebatible, claro está): el conocer su destino y actuar en consonancia con él es lo que otorga al hombre el libre albedrío puesto que de esta manera asume las obligaciones que se le han impuesto.

ROMA

La civilización romana comparte con la egipcia ese matiz esotérico y mágico y su desarrollo crece sobre todo a partir  del periodo imperial temprano. Todos los emperadores romanos consultaron con los astrólogos en los diferentes aspectos de su vida, tanto personal como pública y política. Y, también, como en Egipto, contaban con un gran prestigio social y predicamento. De hecho, existían dinastías de astrólogos.

Y esto fue así hasta que la ciencia de los astros fue objeto de debate en los sucesivos concilios que se sucedieron en los primeros tiempos de la Iglesia. Finalmente, la Astrología fue considerada como una forma de magia y hechicería y, con ello, relegada y sometida al rechazo y descrédito como parte de las doctrinas y creencias  paganas. Por ello, se prohibió expresamente a los cristianos toda práctica y consulta relacionada con ella  y quedó en la sombra durante un extenso periodo de tiempo.

 

Cómo sobrevivió a esos tiempos y de su resurgimiento, hablaremos en siguientes capítulos.

MANDALAS

 

Seguro que habéis visto un mandala en alguna ocasión.  O en muchas. Y nos gustan, claro que sí: son bonitos, de colores alegres, limpios de formas… Pero el agrado que nos inspira su contemplación o el atractivo que puedan ejercer sobre nosotros van más allá de la estética.

¿Qué es un mandala? ¿Qué significado encierra? ¿Por qué nos inspira esa complacencia que parece ir más allá de lo meramente artístico?

Mandala es una palabra de origen sánscrito que significa círculo. Aquí aparece el primer dato revelador: el círculo, la forma perfecta. El símbolo del Cosmos y de la Eternidad. Lo que no tiene ni principio ni fin.

Observamos que ese círculo contiene otras formas bien geométricas, bien figurativas o ambas. Que esas formas son de diferentes colores y que están articuladas en torno a un centro. Que la organización del dibujo se basa en la correspondencia de los diseños representados. Con estos componentes, el resultado final es, por tanto, una combinación de Armonía y de Equilibrio, de Orden y de Belleza.  ¿Y qué es el Cosmos en estado puro sino eso precisamente: Orden y Belleza?

Y aquí se desvela el verdadero cometido de los mandalas: la práctica de la meditación. Porque organiza y reubica la mente y el espíritu y los conecta con la Energía Universal debido a que las figuras representadas actúan a un nivel inconsciente. El fin primordial del mandala es el contemplativo, sí, un camino hacia la mística, al equilibrio y a la purificación.

Está presente en todas las culturas de alguna forma. Un ejemplo cercano son las vidrieras de nuestras catedrales (sí, amigos) que pueden considerarse  mandalas  tanto en cuanto aspiran a despertar la Iluminación en quienes las contemplan u oran ante ellas, a encontrar la conexión entre lo terrenal y lo espiritual. El arte gótico es el estilo artístico occidental con mayor vocación espiritual.

Parte de ese sentido meditativo está también implícito en el proceso de creación por el significado profundo y revelador que ese mismo proceso creativo entraña: la creación es un camino en cuyo desarrollo se constatan las vivencias y se aspira a la divinidad. De hecho, entre los tibetanos está muy extendida una modalidad de manufactura de mandalas que son los creados con arenas de colores: se crea el mandala, se medita sobre él y luego se destruye. A la enseñanza que entraña el proceso creativo, se añade la enseñanza de la impermanencia, lo efímero de la materia rendida al cambio continuo.

Mención especial merecen los yantras. Ambos (yantra y mandala) son diagramas sagrados utilizados por el hinduismo y el budismo como representación de las estructuras del Universo y del Ser Humano, considerado éste último como una réplica microcósmica del macrocosmos. La diferencia entre ambos es que los yantras son lineales y geométricos y los mandalas, figurativos.

Es interesante señalar que, de un tiempo a esta parte, se está extendiendo de manera notable la utilización de los mandalas con fines terapéuticos. Esto se debe precisamente (como en su función meditativa) a la incidencia que su contemplación y confección ejercen sobre estratos profundos de nuestra percepción.

El primero que le otorgó este fin terapéutico fue el psiquiatra suizo Carl Jung. Visionario y avanzado a su tiempo tanto en su profesión como en su personalidad, Jung estaba muy vinculado a la mística oriental. Comenzó a utilizar los mandalas como terapia en el tratamiento de los trastornos padecidos por los combatientes de la Primera Guerra Mundial. Él mismo dibujaba un mandala cada mañana como manera de explorar el inconsciente en el momento adecuado: los primeros momentos de vigilia tras el sueño nocturno. Afirmaba que en los mandalas  se encontraba la representación arquetípica del inconsciente colectivo.

Una vez repasados brevemente el origen y las funciones de los mandalas, cada uno de nosotros tenemos la posibilidad de experimentar sus beneficios. Una forma sencilla y asequible de iniciarse es la de colorear plantillas de mandalas: la elección de formas y colores revelará mucho acerca de tu estado de ánimo y, además, es una manera fácil de relajarse.

Formas:

-Círculo: lo absoluto.

Cuadrado: equilibrio y estabilidad.

Espiral: energías curativas.

Cruz: decisiones

Hexágono: unión de contrarios

Estrella: libertad, espiritualidad.

Pentágono: los cuatro elementos…

Colores:

Negro: tristeza, misterio.

Blanco: purificación, iluminación.

-Verde: esperanza, crecimiento, Naturaleza.

Azul: paz, alegría.

Rojo: energía, vitalidad, sensualidad.

Amarillo: el sol, la luz

Violeta: espiritualidad.

Plata: capacidades psíquicas.

Dorado: sabiduría.

Prueba el “mandalismo”…

 

EL ANILLO DEL REY

                                                   

 

¿Quién de cualquiera de nosotros en algún momento (o en varios) a lo largo de nuestra vida no ha atravesado una “mala racha”? Todos, claro. Son épocas que se hacen eternas, que transcurren con desesperante lentitud… ¿Es que no se va a pasar nunca? ¿Cuándo acabará esto? Nos quejamos, protestamos… y acabamos sobrellevando la situación como mejor podemos.

También vivimos momentos bonitos, tranquilos, agradables o, incluso, de plenitud absoluta. Y esos parecen transcurrir a la velocidad del rayo. Vamos: que de tan a gusto que estamos no nos damos cuenta de lo a gusto que estamos.

A nivel individual son tiempos extraños estos que nos ha tocado vivir: complicados, teñidos de incertidumbre. Los vaivenes vitales propios de cada persona se suceden con mayor rapidez. A nivel global, de manera más lenta. En cualquier caso, ambos procesos van entrelazados puesto que formamos parte de un todo, recorremos un camino determinado e interconectado.

Los anteriores párrafos vienen a colación como pequeño prólogo a una fábula. Que, como todas las fábulas, lleva una enseñanza intrínseca. A lo largo de la Historia de la Humanidad, los cuentos, leyendas, fábulas, mitos… han constituido el vehículo adoptado por los “maestros” para ilustrar a los “discípulos”. En cualquier época, cultura o religión.

Ignoro cual es el origen de la fábula que me dispongo a compartir con vosotros y puede ser que alguno la conozca ya. Llegó a mis oídos por primera vez hace pocos años. O tal vez no fuera la primera vez que la oyera pero yo no la recordaba. En cualquier caso, llegó en le momento en el que estaba preparada para entenderla no con la mente, si no con el corazón.

Érase una vez un reino floreciente y hermoso, fértil y luminoso. Sus habitantes vivían satisfechos y tranquilos, agradecidos a su monarca, el artífice de tan venturosa situación.

Pero tanta dicha y prosperidad despertaron la envidia y la codicia en un reino fronterizo, hasta tal punto, que ese país colindante declaró la guerra a sus pacíficos vecinos.

El rey se sumió en una profunda preocupación por la amenaza que se cernía sobre su pueblo por parte de tan feroz enemigo, guerreros curtidos en mil batallas. Desbordado por la gravedad de las circunstancias, convocó a todos los sabios a su palacio. Mil cuestiones que plantear, mil decisiones que tomar resumidas en una única pregunta: si existe una única solución a todos los problemas.

Las respuestas por parte de los sabios convocados eran tan dispares como contradictorias. Sumido en un mar de dudas y agobiado por la multitud de respuestas, que deambulaba meditabundo por el gran salón, reparó en un hombrecillo que había permanecido al margen y en silencio. Intrigado por esa aparente indiferencia, se dirigió a él.

-¿Y tú que opinas, buen hombre? ¿Acaso te hallas tan confuso como yo?

-No, noble señor. Nada de lo que he escuchado desde que llegué aquí ha variado mi opinión inicial acerca de la respuesta adecuada- contestó serenamente el misterioso personaje.

El rey le instó a hablar, en tono alterado. Quizá, quizá ese hombre…

Éste mostró al rey un anillo sobre la palma de su mano, ofreciéndoselo. Era un sencillo aro de oro rematado por un cuarzo blanco de medianas dimensiones. La piedra destelló en mil colores cuando el sol del atardecer restalló sobre su superficie. El rey escudriñó en los ojos del anciano.

-Bella joya pero ¿acaso está aquí la respuesta? –preguntó con apremio.

El hombre introdujo el anillo en le dedo corazón del rey. Una vez ajustado, accionó un pequeño mecanismo. La piedra se separó en parte del aro y el anciano señaló un papel en su interior.

-Aquí se halla la respuesta a tu pregunta y a todas las que cualquiera se pueda formular. No existe problema, inquietud o vicisitud que no pueda ser resuelta mediante la fórmula aquí escrita. La solución única que buscas, la que todos buscamos.

El rey, ávido de respuestas, suspiró aliviado. Por fin…

En ese instante, un mensajero irrumpió en el salón y anunció a gritos las nuevas:

-¡Majestad! ¡Nos atacan! ¡Un gran ejército se encuentra apostado en la frontera con nuestro reino!

El rey olvidó preguntas, repuestas, consejeros y anillo y, sin demora (la justa para revestirse de la armadura y reunir a sus hombres) acudió a la batalla. Pero a pesar del arrojo y los esfuerzos del ejército agredido, la superioridad numérica y la pericia del enemigo inclinaron el triunfo hacia el lado de los invasores.

Perdida definitivamente la batalla, el rey cabalgó perseguido por sus enemigos con la intención de hacerle prisionero. Trepó por una colina de bosque espeso y la cabalgada enloquecida le llevó hasta el borde de un precipicio. Tiró de riendas y se volvió para enfrentarse a sus perseguidores. Dispuesto a morir antes que entregarse, descabalgó y desenvainó la espada.

Sorprendentemente (puesto que creía que le pisaban los talones) comprobó que las voces de sus acosadores y el piafar de los caballos se iban perdiendo en la lejanía hasta que dejaron de oírse.

Fue entonces cuando se dio cuenta de que lo había perdido todo. Se despojó de su coraza y de sus armas: de nada le servían ya. Miró alrededor: le rodeaba un paraje bellísimo, recorrido por un arroyuelo alegre y limpio. La brisa templada esparcía el aroma de la vegetación y las flores. El cielo brillaba puro, titilante de rayos de un sol tibio y agradable.

Suspiró hondo y admiró el entorno, consciente de que su derrota le había conducido a aquel rincón tranquilo que apaciguaba su cuerpo y su espíritu: justo lo que necesitaba en ese momento.

Pasado algún tiempo, decidió volver a la capital de su reino. En la soledad y la paz de su retiro había comprendido muchas cosas de sí mismo y de la vida. Decidió no tener expectativas en cuanto a las circunstancias de su retorno: al fin y al cabo era un rey derrotado en la batalla. Despojado de oropeles y armadura quizá ni siquiera le reconocieran.

Pero se equivocaba: su pueblo lo esperaba y, reconociendo en él a un hombre valeroso y preocupado por su gente, lo recibieron con vítores y alegría. Al levantar su mano derecha para saludar, vio que algo brillaba en uno de sus dedos: era el anillo que el sabio le había confiado. Curioso, abrió el mecanismo y desplegó el papel que, según el anciano contenía la solución a todos los problemas.

Y leyó: “Nada es permanente. Todo pasa”

Nosotros permanecemos, nuestras almas permanecen pero los problemas y alegrías, la cara y la cruz se alternan, van y vienen. Y debemos ser pacientes y aceptar lo “bueno” y lo “malo” con fuerza y coraje, perseverando en nuestra disposición a amar y compartir. Porque siempre llegará algún sabio a nuestra vida, en el momento adecuado, que nos ofrecerá ese anillo como prueba de apoyo y esperanza.

TERAPIA FLORAL I. EL DR. EDWARD BACH

edward bachCurar con los agentes limpios, puros y bellos de la Naturaleza es, sin duda, el método que más nos atrae

E.Bach.

T de TEA: Terapia Floral. La Terapia Floral es una manera de designar lo que popularmente se conoce como “Flores de Bach”, bautizadas así por el nombre del creador de este método curativo, el Dr. Edward Bach.

El conocer el origen de las cosas proporciona una mayor comprensión de éstas. Por ello, la figura del Dr. Bach y  sus datos biográficos bien merecen unas líneas y vuestra atención.

Saber las circunstancias de su vida, los rasgos de su carácter, los motivos de su dedicación a la medicina y el descubrimiento de las esencias florales como vehículo sanador será, a la vez, interesante y esclarecedor.

¿Quién fue Edward Bach? ¿Qué le condujo a pasar de practicar la medicina admitida tradicionalmente a  establecer una forma de curación natural?

Edward Bach nació en Moseley (Reino Unido) en 1886 en una familia de clase media. Desde muy temprana edad tuvo muy clara su vocación por la medicina y nada menos que a los 16 años inició sus estudios en la Universidad de Birmingham que concluyeron 6 años después, en 1912. Tras dos años de prácticas, su vida cambiaría. La suya y la de toda Europa: en 1914 estalla la Primera Guerra Mundial, cuyas consecuencias abocaron a un vuelco histórico sin precedentes.

Debido a su precaria salud, al joven Edward no le fue posible alistarse. Idealista y voluntarioso,no se arredró por esta circunstancia y contribuyó al esfuerzo bélico colaborando en la atención de los heridos. Fue entonces cuando sobrevino uno de esos momentos en la vida de una persona en los que se revela su destino si uno acierta a descifrar su significado, aceptarlo y trabajar sobre ello.

Edward sufrió en 1917 un gravísimo colapso debido a una hemorragia y los médicos le anunciaron que no le quedaban más de tres meses de vida.

En la reacción de ese jovencísimo Edward ante esa impactante noticia ya se vislumbran el tesón y la entrega a su trabajo y a los demás,  cualidades que desarrollaría a lo largo de su trayectoria vital. Descartó la queja y la postración y decidió seguir con sus actividades, empleando el tiempo que pudiera restarle de vida en contribuir al a medicina y al alivio de los demás. Para sorpresa de los médicos y allegados, su estado de salud fue mejorando hasta la recuperación total.

Intimamente, Edward atribuyó su mejoría precisamente a la satisfacción que le proporcionaba su trabajo y, sobre todo, el que esa labor  redundara en beneficio de los demás. Ya recuperado y asentado en su profesión, abrió y mantuvo una consulta en Londres al tiempo que investigaba un nuevo método de curación. En su voluntad de evolución, intuía otros caminos y acababan de convencerle los preceptos de la medicina tradicional que había estudiado y que continuaba practicando. Tras unos tanteos en la rama de las vacunas y de ahí a la homeopatía, cerró definitivamente su consulta de Londres (a pesar de que le proporcionaba sustanciosos beneficios económicos) y se trasladó al campo con objeto de dedicarse de lleno a desarrollar su nuevo método terapéutico.

Durante seis años, exploró a fondo las propiedades de las plantas y las flores in situ y la relación de éstas  con determinados estados emocionales del ser humano. Fue preparando y probando cada remedio en él mismo y posteriormente, articuló el sistema que hoy conocemos como Terapia Floral.

El 27 de Noviembre de 1936, a la edad de cincuenta años y tras anunciar unos días antes que su trabajo había concluido, murió serenamente en su cama.

Sus ayudantes durante esos años de investigación y desarrollo, Nora Weeks y Victor Bullen, continuaron su labor y contribuyeron a difundir el legado de su mentor. En la actualidad, los remedios florales del Dr. Bach son un pilar básico en el mundo de las terapias alternativas.

En Edward Bach confluyen varios rasgos que hacen de él un pionero en el resurgimiento de la medicina natural y holística y en la apertura hacia una consciencia más elevada.

-El retorno a una comunión con la Naturaleza, a la conexión del Hombre con la Tierra. Bach decía que en la Naturaleza se rige en una armonía perfecta por lo que en ella es posible hallar los remedios necesarios para restablecer el equilibrio en todas esas criaturas procedentes de ella. (Como bien sabemos, las esencias florales se aplican también a plantas y animales cuando así se prescribe)

-La filantropía. El fin último de sus investigaciones era el de aliviar el sufrimiento y la enfermedad de la gente. Llegó a alcanzar un estado de sincronía tal con respecto a este propósito que experimentó cada estado emocional que perseguía curar e ir probando plantas y flores hasta encontrar la idónea para esa emoción.

-Practicó el silencio y la meditación y potenció el conocimiento a un nivel intuitivo como camino para encontrar los remedios que buscaba.

La vida y el trabajo del Dr. Bach ponen de manifiesto la importancia de saber identificar el propósito con el que hemos venido a esta vida, de reconocer el talento que se nos otorgó para hacer posible el cumplimiento de dicho propósito y hacer lo posible por cultivarlo y aplicarlo en beneficio de los demás. Cada uno de nosotros nacemos con uno y todos ellos son especiales, todos son válidos para cumplir nuestro objetivo, el que tenemos asignado.

Tal y como decía el mismo Bach:

Si seguimos nuestros propios deseos, nuestros propios pensamientos y nuestras propias aspiraciones, jamás conoceremos otra cosa que la felicidad y la salud”

El próximo “post”  floral versará sobre las esencias cómo es su principio terapéutico, el proceso en sí y algo muy importante: la alianza entre el terapeuta y el paciente.

¡Os veo entonces!